Coaching es el arte de asistir a las personas
para que logren sus objetivos, superando sus limitaciones y potenciando sus
fortalezas.
A lo largo de un proceso de coaching, el
coach ayuda a su cliente a identificar su situación actual y el lugar al que
desea llegar y juntos establecen objetivos y reflexionan sobre el plan de
acción más adecuado para lograrlos. Durante las sesiones, el coach escucha y
observa a su cliente y, a través de sus preguntas, le hace reflexionar acerca
de sus acciones, pensamientos, opiniones, etc.
Decimos que el coaching genera un aprendizaje
transformacional porque tiene la capacidad de producir cambios profundos en las
personas de forma muy eficaz y de manera relativamente sencilla. Para ello, el
coach no enseña, dirige ni aconseja, sino que actúa más bien como un
facilitador de los procesos de reflexión y toma de decisiones de su cliente.
Estas son algunas de
las técnicas de coaching más comunes para motivar equipos de trabajo:
Brainstorming: organiza una lluvia de ideas donde cada
uno de tus colaboradores pueda exponer sus ideas sobre, por ejemplo, un nuevo
enfoque de tus servicios o ideas para nuevos productos. Trata de implicar a tu
equipo en las decisiones de tu empresa, así sentirán que forman parte de ella y
su implicación será mayor.
Exposiciones grupales: elige un tema sobre el cuál quieras trabajar, por ejemplo, cómo mejorar la atención al cliente. Con una semana de antelación, solicita a tu equipo que preparen ideas y soluciones para esta temática. Cada uno de ellos deberá defender su propuesta ante un grupo de compañeros. Este sencillo ejercicio te permitirá reconocer qué tipo de aptitudes tienen tus empleados, desde la concepción de ideas hasta la exposición en público. Todo ello, puede servirte para evaluarlos y descubrir habilidades que quizás pueda aprovechar en otra posición dentro de la empresa.
Juego de cualidades:
reúne a tu equipo y deja que cada uno presente a su compañero. En la
presentación indica que deben añadir 3 adjetivos positivos y 3 negativos sobre
aspectos de la personalidad o profesionalidad de su compañero de trabajo.
Puedes repetir esta dinámica tantas veces quieras, y mezclar compañeros, con
mandos intermedios y subordinados. Este ejercicio te ayudará a comprender las
relaciones que se establecen entre tu personal y las aptitudes que perciben
entre ellos.
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